PODER SIN CONTROL (por José María Moreno Alconchel)

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“El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente” Lord Acton.

La anterior frase, conocida como “dictum de Acton” (1887), pretendía señalar la necesidad de juzgar a quienes ostentaban el poder en aquella época, dada la íntima relación que existía entre este y la corrupción. Cuanto menos, resulta interesante que más de un siglo después, aún no se permita que la justicia pueda aplicarse a todos por igual.

Dejando a un lado a quienes se debe juzgar, en mi opinión el poder ayuda a potenciar lo que somos, por lo que las personas egoístas se corromperán, del mismo modo que las altruistas multiplicarán su ayuda a los demás. Dicho de otro modo, por mucho que lo desee, nadie puede robar lo que no está a su alcance, como nadie puede dar aquello que no tiene.

Poder en las empresas

En este artículo no voy a hablar de política, sino que me centraré en el ámbito laboral y la situación en las empresas, donde lamentablemente existen personas que parecen disfrutar, abusando de la situación de necesidad de sus semejantes. Personas que aprovechan el poder para hacer lo que les da la gana, actuando al margen de la legalidad y vulnerando los derechos mínimos que la ley reconoce a l@s trabajadores/as que tienen a sus órdenes.

Las empresas deben velar por los intereses de su personal, del mismo modo que protegen los intereses de sus clientes. Su obligación es evitar que se quebrante la legislación laboral y tomar las medidas que sean necesarias. Si desde la empresa no se corrigen las malas praxis de sus emplead@s, será corresponsable de lo que sucede y podrá sufrir las consecuencias negativas, derivadas de las sanciones legales que se le impongan, así como el daño a su imagen corporativa.

¿Por qué no hay más control?

Creo que en las empresas donde ocurren estos hechos repugnantes, no se valora el rendimiento de una plantilla motivada y se piensa que, con rigidez y presión, el personal va a dar lo mejor de sí. Esto unido a la escasez de denuncias, puede crear la sensación de que todo vale. Gran error que puede costar caro, pues el número de denuncias crecerá progresivamente gracias a la facilidad de acceder a toda la información al respecto que circula en la red.

Un trabajador subió a Internet un audio, en el que se oye a su encargado hablarle con desprecio. El encargado fue despedido. Si no fuese por la grabación, ¿qué crees que habría pasado?

No perdamos la esperanza, pues se está incrementando el número de compañías que consideran más productivo apostar por el bienestar del personal. Que este modelo de empresas triunfe está en nuestras manos, pues en mayor o menor medida, todos decidimos qué productos o servicios compramos.